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Tecnología fortalece la anticipación ante desafíos ambientales

Durante las últimas semanas, seminarios técnicos, talleres, columnas de opinión y presentaciones de proveedores han coincidido en un mismo eje: frente a una mayor variabilidad ambiental, la salmonicultura está fortaleciendo sus capacidades de monitoreo, análisis y gestión para anticipar riesgos y apoyar una mejor toma de decisiones.

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Los desafíos ambientales que enfrenta la salmonicultura volvieron a instalarse como uno de los temas centrales de discusión durante los últimos meses. La proyecciones de un fortalecimiento de El Niño, la evolución de las floraciones algales nocivas (FAN), el comportamiento de Caligus y los cambios observados en distintas variables oceanográficas fueron abordados desde diferentes perspectivas en seminarios, talleres técnicos, columnas especializadas y presentaciones de empresas proveedoras.

Aunque cada instancia tuvo objetivos distintos, en conjunto reflejan una tendencia común: la industria está otorgando cada vez mayor importancia al conocimiento del ambiente como base para fortalecer la prevención, mejorar la capacidad de respuesta y respaldar la toma de decisiones productivas.

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Más allá de las diferencias entre cada actividad, todas evidencian una evolución en la forma de abordar los desafíos ambientales. Si hace algunos años gran parte de los esfuerzos se concentraban en responder a las contingencias una vez ocurridas, hoy la conversación incorpora con mayor fuerza conceptos como monitoreo continuo, análisis de datos, observaciones de largo plazo, automatización y planificación preventiva.

Del monitoreo a la toma de decisiones

Uno de esos espacios fue un seminario organizado por Innovex inicios del mes de julio, titulado “¿Estamos preparados para enfrentar El Niño?”, el cual reunió a representantes de la industria, la academia y organismos públicos para analizar las implicancias que podría tener un eventual fortalecimiento de El Niño para la salmonicultura chilena. Durante la jornada se revisaron los avances alcanzados durante la última década en materia de monitoreo ambiental, sistemas de alerta temprana y coordinación institucional, al mismo tiempo que se discutieron los desafíos que aún persisten para enfrentar eventos ambientales de gran magnitud.

Durante el evento, la coordinadora científica de la compañía, Carolina Medel, explicó que, si bien los modelos internacionales muestran señales compatibles con un evento El Niño, todavía resulta prematuro proyectar con precisión sus efectos sobre los fiordos y canales del sur de Chile debido a la complejidad oceanográfica de la Patagonia. En ese contexto, enfatizó la importancia de profundizar el conocimiento histórico de variables como temperatura, oxígeno, salinidad y dinámica de las masas de agua, entendiendo que pequeños cambios sostenidos pueden influir en el comportamiento de los peces. "El llamado es conocer cómo funciona históricamente cada zona y cómo responden los peces frente a estas variaciones. Muchas veces los sensores muestran que todo está bien, pero pequeños cambios sostenidos en temperatura u oxígeno pueden generar estrés y afectar el comportamiento y la alimentación de los peces", manifestó Medel.

Una visión similar presentó Iván Pérez-Santos, investigador del Centro i~mar de la Universidad de Los Lagos, quien destacó el aporte que han significado las redes de monitoreo oceanográfico y las series de datos de largo plazo para comprender procesos como la desoxigenación, las olas de calor marinas y la relación entre fenómenos oceánicos de gran escala y las condiciones observadas en los fiordos australes. "Estamos mucho mejor preparados que en 2016. Hoy contamos con sistemas de observación, series de datos y herramientas que nos permiten entender mejor cómo responde el ecosistema y anticiparnos a escenarios de riesgo", señaló el investigador.

Por otra parte, Alejandro Clément, gerente general de Plancton Andino, abordó la relación entre las anomalías climáticas, las condiciones oceanográficas y las floraciones algales nocivas, destacando la importancia de incorporar nuevas variables al monitoreo ambiental y continuar desarrollando series de tiempo que permitan comprender mejor la evolución de estos fenómenos y fortalecer la capacidad de anticipación.

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"Lo que podemos decir es que la probabilidad de FAN en el verano aumenta si viene un evento de El Niño intenso. Eso sí lo muestran las series de tiempo y la estadística", señaló.

En tanto, el investigador del Centro i~mar de la Universidad de Los Lagos, Patricio Díaz, abordó la relación entre las anomalías hidroclimáticas, las olas de calor marinas y las floraciones de algas nocivas, señalando que varios de los eventos más relevantes registrados en la Patagonia norte han coincidido con períodos de anomalías térmicas positivas.

"Hoy sabemos que las olas de calor marinas están ocurriendo con mayor frecuencia y que algunos de los eventos de FAN más importantes se han desarrollado bajo estas condiciones. La probabilidad de que ocurran estos eventos es suficientemente alta como para que sea mejor estar preparados y, para eso, es fundamental contar con observaciones de largo plazo y utilizar adecuadamente la información que ya tenemos disponible", sostuvo.

El investigador planteó que el seguimiento de estas anomalías térmicas y el fortalecimiento de los sistemas de observación pueden transformarse en herramientas relevantes para mejorar la capacidad de anticipación frente a eventos de FAN, especialmente en un contexto de creciente variabilidad climática y cambio ambiental en la Patagonia norte.

De la información a la gestión

Si el seminario organizado por Innovex puso el foco en la necesidad de profundizar el conocimiento del ambiente para fortalecer la capacidad de anticipación, desde Aquabench el énfasis estuvo en un paso posterior: cómo transformar ese creciente volumen de información en una herramienta efectiva para la gestión y la toma de decisiones.

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En las semanas previas al seminario "Preparándonos para El Niño 2026/2027: Avanzando en la necesaria coordinación de la industria", la empresa adelantó algunos de los principales temas que marcarían la discusión, centrados en el nivel de preparación del sector frente a los desafíos que podrían presentarse durante la próxima temporada primavera-verano.

Entre ellos figuraban la evolución de la biomasa proyectada, las condiciones esperadas para El Niño, los aprendizajes que dejó la contingencia de 2016, las floraciones algales nocivas (FAN), los sistemas de información y alerta temprana, los métodos de mitigación, la capacidad de proceso y los planes de contingencia.

Más allá del programa del encuentro, uno de los mensajes planteados por Aquabench apunta a un desafío que trasciende a un evento específico. Su gerente general, Joel Leal, señaló que durante la última década la industria ha fortalecido sus capacidades de monitoreo ambiental mediante la incorporación de boyas oceanográficas y sistemas de seguimiento en línea de distintos parámetros. Sin embargo, sostuvo que el siguiente paso consiste en avanzar hacia plataformas que permitan integrar esa información y facilitar su análisis en tiempo real para apoyar una mejor toma de decisiones.

"La principal lección que nos dejó el 2016 es que no estábamos preparados para manejar la gran cantidad de biomasa muerta que se generó en tan corto periodo de tiempo. Hoy se ha avanzado, pero de todas maneras esa cantidad sobrepasa las capacidades de proceso de cada centro de cultivo y de las plantas que las procesan. Se requiere habilitar otras alternativas", afirmó.

Junto con ello, el ejecutivo destacó la importancia de continuar fortaleciendo la coordinación entre la industria, las autoridades y los distintos organismos involucrados en la respuesta frente a contingencias ambientales.

"Es imperioso tener un plan de acción, previamente acordado, que considere el monitoreo, la información adecuada y planes de contingencia para distintos niveles de efecto de una eventual FAN asociada al Niño", señaló.

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De esta manera, además del fortalecimiento de las herramientas tecnológicas, Aquabench pone sobre la mesa otro elemento que aparece de manera recurrente en la discusión sectorial: la necesidad de que la información disponible pueda transformarse en acciones coordinadas entre los distintos actores del ecosistema salmonicultor.

Los desafíos ambientales también alcanzan al ámbito sanitario

La influencia de las condiciones ambientales sobre la salmonicultura no solo se expresa a través de fenómenos como las floraciones algales nocivas. Variables como la temperatura superficial del mar también pueden modificar el comportamiento de otros desafíos sanitarios relevantes para la actividad, entre ellos Caligus rogercresseyi, principal ectoparásito que afecta a la salmonicultura chilena.

Precisamente ese fue uno de los temas abordados durante el taller de presentación de los resultados de la novena etapa del Programa de Determinación y Vigilancia de la Resistencia de Caligus a los antiparasitarios, desarrollado por el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) junto a la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca). La actividad reunió a representantes del sector público, centros de investigación y empresas para revisar la evolución del control del parásito, su susceptibilidad a los tratamientos disponibles y los desafíos que enfrenta actualmente la industria.

Uno de los expositores fue Alex Moyano, líder del Proyecto Caligus-SRS de Aquabench, quien realizó un recorrido por la evolución que ha experimentado el manejo del parásito durante más de dos décadas.

Según explicó, el control de Caligus ha transitado desde una estrategia basada principalmente en tratamientos farmacológicos hacia un enfoque mucho más amplio, donde distintas herramientas actúan de manera complementaria. "Actualmente el manejo del Caligus ya no depende de una única alternativa, sino de la combinación de tratamientos farmacológicos, productos no farmacológicos, barreras preventivas, baños de agua dulce, tratamientos mecánicos y nuevas tecnologías", señaló.

El especialista explicó que este enfoque integrado busca disminuir la presión de selección sobre el parásito y prolongar la eficacia de las herramientas disponibles, en un escenario donde la resistencia a los antiparasitarios se ha transformado en uno de los principales desafíos sanitarios para la industria.

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En ese contexto, destacó que el uso de productos farmacológicos se ha reducido en más de un 80% entre 2019 y 2025, mientras que cerca del 50% de las estrategias de control utilizadas actualmente corresponden a herramientas no farmacológicas, reflejando una transformación gradual en la forma de enfrentar este desafío sanitario.

Moyano también vinculó la evolución de la presión parasitaria con las condiciones ambientales registradas durante este año. "El primer semestre de 2026 ha presentado mayores cargas parasitarias respecto del mismo periodo del año anterior", indicó, atribuyendo este comportamiento al incremento de la temperatura superficial del mar observado durante los últimos meses.

El profesional agregó que los análisis climáticos disponibles muestran un escenario comparable -e incluso superior- al registrado antes del evento de El Niño 2015-2016, razón por la cual llamó a mantener una estrategia preventiva y continuar fortaleciendo el manejo integrado del parásito.

Más allá del comportamiento específico de Caligus, la exposición dejó de manifiesto una tendencia que también aparece en otras áreas de la salmonicultura: frente a un entorno ambiental más dinámico, las estrategias de gestión evolucionan hacia modelos que combinan distintas herramientas preventivas, monitoreo permanente y una mayor integración de tecnologías, reduciendo la dependencia de una única solución para enfrentar riesgos cada vez más complejos.