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Sinergia entre agricultura y salmonicultura:

Los hitos y avances del PTEC-INVA de Corfo

Mundo Acuícola conversó con el Dr. Daniel Nieto Díaz-Muñoz, gerente del Programa Tecnológico para la Producción Local de Insumos Nutricionales Para la Acuicultura, con el fin de conocer los hitos y avances de esta iniciativa.

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Debido a temas de disponibilidad y precio, pero especialmente como un aporte a la sostenibilidad, desde hace años las compañías de nutrición acuícola han transitado desde una producción centrada en recursos a una enfocada en nutrientes.

Dicho de otra forma, las compañías del rubro prescinden cada vez más de la pesca pelágica, empleando tecnología para utilizar materias primas de origen vegetal, tanto para las fuentes proteicas como para las fuentes de superalimento energético (aceite).

En el plano local, casi la totalidad de las materias primas vegetales que emplean las productoras de alimento, provienen desde el extranjero. Esto implica que las compañías se vean expuestas a la volatilidad de los precios y alzas en los costos logísticos.

Bajo este contexto, desde 2022 se viene desarrollado el proyecto Corfo PTEC-INVA (código 21PTECIN-188130), el cual tiene como objetivo general “conformar e implementar una plataforma de apoyo que permita, mediante el trabajo colaborativo, fomentar la producción, uso y transformación de insumos vegetales nutricionales, provenientes de cultivos de rotación de la macrozona sur y austral de Chile, en fuente sostenible de proteínas y aceites, generando las condiciones habilitantes para su escalamiento e incorporación costo-efectiva a la elaboración de dietas en la industria de salmónidos”.

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Se trata de un programa a cinco años, donde la gestora es Salmones Antártica S.A., empresa líder en el cultivo de trucha arcoíris y una de las pocas que presenta una integración completa de su operación, con centros de agua dulce entre las regiones del Biobío y de Aysén, centros de mar y plantas de procesos en Chiloé y Puerto Aysén, incluyendo una planta de alimentos con capacidad para producir hasta 100.000 toneladas anuales.

Por otro lado, como coejecutores del PTEC-INVA están presentes el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA); el Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria (CeTA); el laboratorio VeHiCe; Saprosem (Agrotop); la Universidad Católica de Temuco (UCT) y la Universidad de Chile (UChile), además de la empresa Alianza Team, como asociada.

El área de fomento productivo agrícola, en tanto, está enfocada en las regiones de La Araucanía, Los Ríos, Los Lagos, Aysén y Magallanes, contando con un listado de materias primas vegetales, dentro de las que están variadas especies de raps, camelina, alfalfa, trébol rosado, lupino dulce, arveja, haba y trigo.

Es importante destacar que esta iniciativa cuenta con un financiamiento que es 59% estatal (Corfo) y 41% con aporte privado (empresa gestora), con $2.000 millones de pesos y $1.403 millones, respectivamente.

El PTEC-INVA involucra muchas empresas, instituciones y profesionales de las zonas centro, sur y sur-austral, quienes buscan aportar no solo al sector salmonicultor, sino también a los productores agrícolas, pues se espera que éstos se beneficien directamente con las actividades de transferencia tecnológica y de escalamiento comercial.

Así, ad portas de iniciar un tercer año de desarrollo, Mundo Acuícola conversó con el Dr. Daniel Nieto Díaz-Muñoz, gerente del PTEC-INVA, para conocer avances, hitos y proyecciones en la hoja de ruta del proyecto.

- Hace un año, cuando usted asumió la gerencia del PTEC-INVA, nos comentó que una de sus primeras labores era potenciar instancias de encuentro y comunicación entre los diferentes actores participantes del proyecto, ¿cómo evalúa este aspecto al cierre de 2023?

Sin duda, lo evalúo muy positivamente, y no solo a nivel de gobernanza, sino también por parte de las instituciones involucradas. Por ejemplo, el INIA, a través de su investigadora Dra. Claudia Osorio -quien también es subdirectora del Proyecto-, lideró diferentes “Días de Campo”, consistentes en charlas técnicas con agricultoras y agricultores de las diferentes regiones que estaban cultivando o deseaban producir especies vegetales en el marco del Programa.

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En mi caso, durante 2023 participé en dos giras. La primera de éstas se realizó a mediados de año, cuando, junto a ejecutivos sectoriales de Corfo y otros representantes del PTEC-INVA, visitamos el laboratorio VeHiCe (Veterinary Histopathology Center) en Puerto Montt (región de Los Lagos); la planta de Agrotop (Saprosem), en Freire (región de La Araucanía); el laboratorio y hatchery de la Universidad Católica de Temuco; y las dependencias del INIA Carillanca (Vilcún, región de La Araucanía), realizando, en este último punto, una visita a los predios con cultivos experimentales de camelina, arveja, haba y otras especies.

La segunda gira se llevó a cabo en la región de Magallanes, desde el 11 al 13 diciembre, con una importante agenda de actividades. Me acompañó una delegación del PTEC-INVA compuesta por la Dra. Claudia Osorio; la experta en innovación y propiedad industrial Claudia Gotschlich Stoffel; y los ejecutivos sectoriales de Corfo Rosana Rodríguez y Arturo Fernández, entre otros.

En el primer día de gira, nos reunimos con el director del Departamento de Ciencias Agropecuarias y Acuícolas de la Universidad de Magallanes (UMAG), Dr. Pablo Gallardo Ojeda, quien encabezó un recorrido por el Centro de Investigación en Acuicultura Laredo. Posteriormente, nos reunimos con los equipos locales del INIA y de las secretarías regionales ministeriales (seremis) de Agricultura y de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de la Macrozona Austral. Y, para cerrar la jornada, sostuvimos un diálogo con el director de innovación de la UMAG, Dr. Sergio Radic.

El segundo día de gira en Magallanes estuvo marcado por una reunión con representantes regionales de Corfo, INIA, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), la Asociación de Salmonicultores de Magallanes y la Asociación de Ganaderos de Magallanes (Asogama). Se dio un diálogo muy valioso, con mucho interés y preguntas de cada uno de los participantes.

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Finalmente, el resto de la gira lo destinamos a visitar estancias ubicadas en Puerto Natales, Río Verde y otras zonas de la región de Magallanes, en donde se están cultivando especies como arveja, lupino y camelina, siempre en el contexto del Programa.

- A propósito de los cultivos experimentales y su visita a Magallanes, ¿qué hito o aspecto prometedor puede resaltar?

Hemos observado un potencial muy interesante respecto a la camelina, cuyo rendimiento y características agronómicas parecieran mejorar a medida que se cultiva más hacia el sur. Cabe mencionar que con esta planta oleaginosa se produce un aceite que actualmente se importa desde Canadá y otros países. Así, esto se proyecta como una oportunidad para la economía de la región de Magallanes, potenciando la agricultura como una alternativa viable frente a la ganadería tradicional y a otros rubros típicos de la zona.

Sin embargo, esto también conlleva varios desafíos, particularmente debido a la falta de una cultura agrícola robusta en la región. Entender los procesos de siembra, cosecha, cuidado y manejo de la agricultura, así como el uso de maquinaria, representa un área que requiere un trabajo considerable por realizar.

- Respecto a las instituciones y empresas coejecutoras y asociadas al PTEC-INVA, ¿en qué se encuentran trabajando cada una de ellas?

Actualmente, el INIA está trabajando en el análisis de los cultivos experimentales en diferentes ubicaciones, los cuales ya se encuentran en su segundo ciclo. De ellos se están evaluando criterios agronómicos a lo largo de su crecimiento y poscosecha, como por ejemplo cantidad de plantas por hectárea, rendimiento en kilogramos, producción de proteínas o aceite, entre otros factores.

En cuanto a la Universidad Católica de Temuco y la Universidad de Chile, en sus respectivos hatcherys se están probando dietas con diferentes formulaciones de aceites. Próximamente, se prevé comenzar las pruebas con harina de insumos vegetales, pasando luego a la etapa de concentrados proteicos durante el segundo semestre del 2024.

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Para la prueba de estas dietas experimentales, la participación de Salmones Antártica ha sido activa. Por un lado, proporcionado los peces necesarios para los ensayos experimentales, en ambas casas de estudio; por otro lado, han contribuido significativamente en la fabricación de dichas dietas, especialmente con el apoyo del gerente técnico de Salmones Antártica y director del PTEC-INVA, Paulo Palacios, y toda la experiencia del equipo de la planta de alimentos de la compañía.

También es importante destacar el trabajo de la empresa asociada Alianza Team, la cual ha ayudado mucho en la formulación de las mezclas de aceites.

Por otro lado, Saprosem (Agrotop) ha avanzado en los cultivos de canola y está en proceso de transformar la semilla transgénica (genéticamente modificada, GMO) de canola, cumpliendo con los permisos y disposiciones legales para determinar la eficiencia, rendimiento y costos del cultivo.

En tanto, el Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria (CeTA) está estableciendo protocolos para alcanzar las concentraciones proteicas deseadas, evaluando los insumos vegetales que ofrecen mayores expectativas para la concentración de proteínas. Han logrado concentraciones proteicas de más del 80% en el lupino dulce, 60% en la arveja y ahora están enfocados en la alfalfa, con planes de trabajar con otras especies.

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Por último, el laboratorio VeHiCe prácticamente ha terminado sus packs tecnológicos comprometidos en el marco del Programa. Éstos se centran en evaluar el impacto de las dietas experimentales y de los componentes de origen vegetal utilizados (harinas, concentrados proteicos y aceites), ya sea a nivel de salud ósea, hepática, inmunológica y de microbiota intestinal.

¿Cómo vislumbra la posibilidad de que, en un futuro y más allá del proyecto, la salmonicultura recurra a las materias primas de origen local potenciadas por el PTEC-INVA?

En este Programa vamos otorgando una puntuación a cada especie vegetal, acorde con su desempeño en cada área de estudio. Esta metodología nos ha permitido ir avanzando, en paralelo, respecto a la evaluación de las características agronómicas de las especies y su desempeño como parte de dietas experimentales. Muy pronto veremos sus efectos en salud y, al final del proyecto, Salmones Antártica hará las pruebas en sus centros de engorda con lo que habremos llegado al puntaje final de cada especie vegetal investigada.

Otro aspecto crucial que evaluamos son los criterios financieros, para asegurar el beneficio económico, tanto de los agricultores como de los salmonicultores durante esta transición. La cadena involucra al agricultor, al transformador (procesador), al formulador de alimento y, finalmente, al salmonicultor. Estamos progresando en un análisis exhaustivo que nos permitirá comprender la rentabilidad y la eficiencia de estos cultivos.

Además, no quiero dejar de mencionar un dato que es muy interesante en los siguientes gráficos, que muestra la cantidad de hectáreas cultivadas que se necesitarían si los insumos para la fabricación de alimento, tanto en su componente proteico, componente oleoso o por sus propiedades aglutinantes, vinieran de una especie vegetal en particular.

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Dicho todo lo anterior, con nuestros datos preliminares, es altamente probable que varios de los insumos locales que evaluamos puedan, en un futuro, consolidarse como una alternativa real para las empresas de nutrición acuícola en Chile. Esto no solo impactaría en términos económicos de las compañías, sino también en la sostenibilidad de la industria.

Reduciríamos la huella de carbono al disminuir la importación de productos extranjeros y fortaleceríamos la sostenibilidad al impulsar la producción local, generando beneficios para las comunidades locales.

¿Qué otros desafíos, en la hoja de ruta del proyecto, me puede comentar?

El PTEC-INVA incluye una intensa labor de difusión y transferencia tecnológica para motivar a los agricultores de la zona sur-austral a considerar la siembra de estos cultivos, con el propósito de reducir la alta dependencia del extranjero en la fabricación de alimento para salmónidos en Chile.

Para avanzar en esto, resalta el desempeño de Saprosem (Agrotop) en la generación de una cultura contractual agrícola que implica una relación sólida entre el procesador y el agricultor, salvaguardando los intereses y necesidades mutuas.

Además, buscamos cambiar el prejuicio arraigado sobre la alimentación del salmón, mostrando que las empresas salmonicultoras actualmente ya no dependen, en gran medida, de recursos marinos para las dietas. En realidad, en promedio, solo utilizan un diez por ciento de insumos de la pesca en sus dietas.

Por otro lado, nos enfrentamos a un futuro incierto debido al cambio climático y, es por esto que el INIA está realizando pruebas de estrés abiótico para algunas de las especies experimentales, en su invernadero del Centro Regional INIA Carillanca, lo cual nos permite prepararnos mejor ante posibles escenarios futuros.

En resumen, hemos logrado avances significativos este año, pero todavía queda trabajo por hacer. Estamos comprometidos en fortalecer la producción local sostenible y en superar los desafíos para crear un impacto positivo en la industria salmonicultora de Chile; y, al mismo tiempo, crear una tercera industria, con su enorme cantidad de rubros por desarrollar, como la capacidad de acopio, proceso, transporte, logística, investigación, por mencionar solo las más visibles.

Ricardo Alvarez G.