Columna Técnica

Reciente alerta global a la salmonicultura :

Se revela el mayor riesgo sanitario de los RAS.

Cuando todos los esfuerzos en bioseguridad estaban enfocados en los peces, los estanques, el control de visitantes, la limpieza de pisos y la desinfección del agua, la verdadera amenaza sanitaria se ha movilizado desde siempre a través del aire. La transmisión viral por aerosoles ha permitido que el material infeccioso permanezca en el aire casi indefinidamente y logre transmitirse a largas distancias.
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Hoy, a inicios del 2026 nadie podría negar las innumerables ventajas asociadas a la producción de salmones en los sistemas de acuicultura de recirculación, RAS, los cuales han sido ampliamente incorporados a la industria de Chile. La sostenibilidad ambiental basada en el uso reducido de agua les permite además, la producción localizada cerca de los mercados, y por sobre todo, un control casi total de los riesgos sanitarios, proporcionando un entorno estable para el crecimiento óptimo de los peces. Al menos eso creíamos hasta ahora.

Cuando todos los esfuerzos en bioseguridad estaban enfocados en los peces, los estanques, el control de visitantes, la limpieza de pisos y la desinfección del agua, la verdadera amenaza sanitaria se ha movilizado desde siempre a través del aire. La transmisión viral por aerosoles ha permitido que el material infeccioso permanezca en el aire casi indefinidamente y logre transmitirse a largas distancias. Una lección que debimos haber aprendido durante la pandemia de coronavirus, pero que no supimos relacionarla, ni menos aplicarla a la salmonicultura.

¿Cómo fue posible que durante dos años de claustro sanitario y de intenso aprendizaje sobre control de vías de infección viral, no fuimos capaces de incorporarlo a la segunda mayor industria del país? El contagio de patógenos respiratorios por aerosoles está bien documentado en humanos y animales terrestres, pero existe escasa información en peces. Lo anterior motivó para que un grupo de científicos feroeses liderados

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por el Dr. Dhiraj Krishna del Laboratorio Nacional de Referencia para Enfermedades de Peces y Animales de las Islas Feroe, exploraran el tema. Para ello monitorearon y determinaron las características sanitarias del aire al interior de dos pisciculturas comerciales RAS que cultivaban salmón del Atlántico en Islas Feroe. Dichas pisciculturas, como sistemas intensivos, incluyen componentes que constantemente generan aerosoles a partir del agua, como desgasificadores, que eliminan el CO₂ y los filtros de tambor mediante la acción mecánica de pulverizar el agua. Los resultados de semanas de evaluaciones fueron publicados recientemente en la revista británica de divulgación científica Nature. Éstos fueron concluyentes y alarmantes: por primera vez se confirma científicamente la presencia de ISA virus, IPN virus y SGPV (pox virus o viruela branquial) en aerosoles o micro gotitas de agua capaces de mantenerse por mucho tiempo suspendidas en el aire del espacio de la piscicultura, convirtiéndose eventualmente en activos vectores de infección. Lo anterior evidencia un peligroso potencial de transmisión aérea de diferentes virus. Además, demostraron que la carga de patógenos en dichos aerosoles estaba directamente influenciada por sus niveles en el agua RAS

La hipótesis de este importante descubrimiento estaba basada en el conocimiento de lo que ocurre en el mar, donde se ha demostrado que los aerosoles marinos producidos por el burbujeo de la fina capa superficial del agua, están enriquecidos con virus y bacterias, lo que permite la dispersión de patógenos potenciales a largas distancias. Este fenómeno también es evidente en la espuma marina, que puede transportar patógenos humanos y extender aún más el transporte microbiano. La propagación de aerosoles marinos podría explicar la presencia de microbios genéticamente idénticos en diferentes áreas geográficas sin conexión aparente. La verdadera transmisión por aerosoles se hace posible cuando las gotitas de material infeccioso son lo suficientemente pequeñas como para permanecer en el aire casi indefinidamente y transmitirse así a largas distancias.

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Considerando que la operación normal de un RAS ingresa enormes volúmenes de aire, la presencia de múltiples sistemas y la naturaleza de la producción continua, los resultados indican una generación constante de aerosoles cargados de patógenos durante los brotes, convirtiendo a la piscicultura en una eventual fábrica 24/7 de enfermedades virales. Entonces, además del potencial de infección intra piscicultura en un brote, donde los patógenos pueden movilizarse continuamente en aerosoles y propagarse por toda la instalación, también existe el riesgo de infección extra piscicultura, desde una RAS a otras pisciculturas circundantes o a centros de cultivo en zonas marítimas o lacustres cercanas. El riesgo de transmisión generado por aerosoles sigue siendo muy alto, ya que el aire de entrada y salida en estos sistemas de acuicultura de recirculación, generalmente no son descontaminados.

Nuestra limitada capacidad de interconectar eventos naturales y de aplicarlos a nuestras actividades productivas nos pasó la cuenta; estábamos preparados para los riesgos acuáticos pero no levantamos la cabeza para protegernos de los que siempre estuvieron presentes en el aire. Un tremendo aprendizaje que deberemos llevar prontamente a la práctica. Por ello, si bien la infección viral de salmones a través de aerosoles es una muy mala noticia para la piscicultura de RAS, se debe trabajar rápidamente en la incorporación de filtros de entrada y salida o en la constante desinfección de la masa de aire presente en dichos sistemas productivos. Un interesante desafío que la industria nacional deberá enfrentar con celeridad, mirando ahora sobre el agua y no bajo ésta.

Rodolfo Infante Espiñeira,
MSc Aquaculture (U. Stirling, Scotland)
Aquaculture Advisor
rodolfo.happyfish@gmail.com