La imprecisión de la acuicultura de precisión
La tecnología debe actualizar constantemente sus pilares biológicos para fortalecer la validez de sus registros, predicciones y recomendaciones. No hacerlo, lleva a una toma de decisiones incierta, que podría impactar la eficiencia productiva, el bienestar animal, la sostenibilidad ambiental y la economía del cultivo.

En la actualidad, la tecnología es una pieza fundamental en la industria del salmón pues no se concibe ésta sin los innumerables aportes que se han incorporado constantemente en el tiempo. Hoy se habla de la “acuicultura de precisión”, concepto tomado de la agricultura, donde se integra la medición continua de una multiplicidad de variables en tiempo real, el análisis de datos e intervención automática sobre procesos críticos del cultivo de peces. Lo anterior implica sensores, cámaras, inteligencia artificial, tecnología de última generación, automatización de procesos, autogeneración energética y a veces … también los peces. Si bien lo último pareciera ser una perogrullada, en la realidad no lo es tanto, toda vez que estos sistemas inteligentes requieren de estar al día con toda la información científica de los salmones para no caducar o desacreditarse tempranamente. La tecnología debe actualizar constantemente sus pilares biológicos para fortalecer la validez de sus registros, predicciones y recomendaciones. No hacerlo, lleva a una toma de decisiones incierta, que podría impactar la eficiencia productiva, el bienestar animal, la sostenibilidad ambiental y la economía del cultivo. Cuando las herramientas tecnológicas utilizadas en la salmonicultura no consideran la biología de la especie y el estado sanitario en su más amplio espectro, los estimadores de información crítica están condenados a desestimarla. Actualmente, se dispone de sensores automatizados para monitorear continuamente el estado de salud de los peces, contar piojos de mar y medir el crecimiento mediante imágenes o videos subacuáticos. Sin embargo, aún no está claro si los resultados de esta evaluación se ven influenciados por la ubicación vertical u horizontal del equipo dentro de la jaula.

Para entender cabalmente lo anterior nos remitiremos a la reciente publicación científica aparecida a fines de junio en Frontiers in Aquaculture, donde un grupo de investigadores noruegos y alemanes liderados por la Dra. Clara Sauphar de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología de Alesund, Noruega, develan importantes hallazgos al respecto. Reconociendo que las tecnologías de sensores automatizados ofrecen una alternativa prometedora y no invasiva para la industria del salmón, su representatividad puede depender de la ubicación de los sensores en las jaulas si los peces, como era su hipótesis, están estratificados verticalmente según su estado de salud o tamaño.
Utilizando tecnología de estereovisión y sensores de cámaras automatizados similares a aquellos disponibles comercialmente, éstos se ubicaron a cuatro profundidades diferentes (1, 5, 9 y 14 metros) en el centro de cultivo comercial de salmón del Atlántico de Gudmundset, Noruega, con jaulas circulares de 45 metros de diámetro por 27 de profundidad.
Los interesantes hallazgos encontrados sugieren una estratificación vertical a largo plazo de los salmones con desviaciones crónicas, como malformaciones espinales, y una estratificación temporal de los salmones con desviaciones causadas por lesiones epidérmicas, como las de Caligus. Los peces por si solos seleccionan activamente su posición vertical en la columna de agua según su estado de salud o bienestar. Es así como peces con heridas se ubicarán cerca de la superficie donde una mayor temperatura del agua acelerará la cicatrización. Además, la menor salinidad de las capas superficiales facilitará el mantenimiento de la homeostasis del salmón, reduciendo la presión osmótica y permitiendo que el gasto energético se destine a la cicatrización. Por otro lado, el costo energético puede ser demasiado alto para que los peces desnutridos o aquellos con deformidades espinales naden a mayor profundidad durante largos periodos de tiempo, lo que los obliga a permanecer en aguas poco profundas.
La estratificación por profundidad también puede surgir cuando los peces más débiles se ven desplazados de condiciones ambientales favorables, ya sea porque no pueden mantener su posición dentro del cardumen principal o porque son excluidos activamente por individuos más sanos. Los peces más grandes, fuertes y sanos tienden a ubicarse a mayor profundidad desde donde se desplazan verticalmente a voluntad, por ejemplo, durante la alimentación. En todos estos casos, la posición vertical de los sensores automatizados puede ser crucial para obtener evaluaciones precisas y representativas del estado y el tamaño de los peces.
Cuando la dispersión de tallas entre los peces es estrecha y la salud buena, entonces estos sistemas estimadores tienden a aumentar su precisión, pues no se generaría la distribución espacial que presentan los salmones de diferentes tamaños y/o estados sanitarios. Colocar el sensor en función de las condiciones ambientales parece razonable para detectar la mayor cantidad de peces posible. Si aumentan los indicadores de lesiones, podría ser relevante colocar el sensor donde las condiciones ambientales sean óptimas para la recuperación.
Finalmente, colocar el sensor automático cerca de la superficie una o dos veces por semana parece necesario, tanto para evaluar la evolución de indicadores de salud como la emaciación y la deformidad espinal, como para registrar la variación de tamaño presente en la jaula marina.
Como el común de las herramientas tecnológicas, y en especial de los estimadores de biomasa y de salud, los registros y recomendaciones serán tan precisos como lo sean la correcta ubicación y calibración de los sensores que tomarán los datos. En Chile no somos lo suficientemente críticos como para exigir diferentes profundidades de sensores de acuerdo a las necesidades puntuales de cada unidad de cultivo, lo que debe cambiar para acercarnos a la realidad. Gran estudio que nos hace repensar en el valor de lo simple y lo lógico.
MSc Aquaculture (U. Stirling, Scotland)
Aquaculture Advisor
rodolfo.happyfish@gmail.com