Consejo del Salmón proyecta una agenda gremial para los próximos 50 años de la industria
Creado en 2020, el gremio reúne a seis empresas productoras que representan cerca del 60% de la producción nacional. A seis años de su nacimiento, Loreto Seguel aborda su evolución, los principales ejes de trabajo y los desafíos que identifica para el futuro de la salmonicultura chilena.
Mientras la salmonicultura chilena conmemora cinco décadas de desarrollo comercial, el Consejo del Salmón llega también a un momento relevante de su propia trayectoria. Creado en mayo de 2020, el gremio reúne actualmente a AquaChile, Australis Seafoods, Cermaq Chile, Mowi Chile, Salmones Aysén y Ventisqueros, compañías que en conjunto representan cerca del 60% de la producción nacional.
En estos seis años, la organización ha buscado construir una agenda vinculada con materias como crecimiento, empleo, sostenibilidad, desarrollo territorial, formación laboral y proyección internacional.“El Consejo del Salmón reúne hoy a seis de las principales empresas productoras de salmón en Chile, que representan casi el 60% de la producción nacional. Esa representatividad nos entrega una responsabilidad importante y define la forma en que entendemos nuestro trabajo gremial”, señala a Mundo Acuícola su presidenta ejecutiva, Loreto Seguel. Parte de esa labor ha estado enfocada en generar información común sobre el desempeño de sus empresas socias. Su sexto Reporte de Impacto Sostenible reúne más de 140 indicadores económicos, sociales y ambientales, frente a los cerca de 40 considerados en sus primeras mediciones.
Los resultados correspondientes a 2025 muestran que las seis compañías generaron cerca de 40 mil empleos directos e indirectos y realizaron pagos por $3,2 billones a proveedores nacionales, mediante una red cercana a los 10 mil contratos. En materia ambiental, el reporte registró un 93% de valorización de residuos y un 57% de participación de fuentes renovables en la matriz energética.
AgroSalmón y los encadenamientos productivos
Entre las iniciativas que han marcado la agenda reciente del gremio de productores se encuentra AgroSalmón, alianza desarrollada junto a la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), SAGO, SOFO y el Consorcio Agrícola del Sur, que busca fortalecer el encadenamiento productivo entre la salmonicultura y el agro nacional.En 2026, AgroSalmón presentó un estudio sobre el impacto y potencial de crecimiento del encadenamiento agro-salmón, encargado a Rodrigo Krell, y una hoja de ruta 2026-2027. El lanzamiento reunió al ministro de Agricultura, Jaime Campos, y al presidente de la SNA, Antonio Walker. Con ello, la iniciativa sumó el respaldo de la autoridad, quien ratificó su interés y convicción de que la salmonicultura puede impulsar al agro nacional y el desarrollo de ambos sectores.
El análisis estimó que en 2022 la salmonicultura demandó 1,1 millones de toneladas de alimento, por cerca de 539 millones de dólares. Cerca de un 60% correspondió a insumos vegetales, gran parte importados. Ese año, el agro nacional aportó entre 140 mil y 150 mil toneladas de trigo, por más de 45 millones de dólares. Con una mayor participación nacional, la demanda de trigo chileno podría alcanzar las 230 mil toneladas, equivalentes a 85 millones de dólares, con beneficios para las regiones productoras del centro-sur.
“AgroSalmón expresa una convicción que orienta nuestro trabajo: cuando los sectores productivos se articulan, Chile crece. La agricultura y la salmonicultura tienen una relación concreta, una fuerte presencia regional y capacidades que, conectadas, pueden generar más producción nacional, innovación, empleo y valor para el país”, afirma Seguel.
Los próximos 50 años
La mirada hacia el futuro ocupa una parte central de la agenda del gremio frente a una industria que enfrenta mayores exigencias ambientales, regulatorias y territoriales. Para Seguel, las capacidades tecnológicas y de conocimiento desarrolladas constituyen la base para abordar esa etapa.“Lo primero que debemos reconocer es que la salmonicultura chilena nunca había contado con el nivel de conocimiento, tecnología e innovación que tiene hoy. La innovación es parte del ADN de esta industria y avanza a pasos agigantados. Eso se refleja en la eficiencia de sus procesos y en los estándares alcanzados en sanidad, inocuidad, bienestar animal y sostenibilidad”, sostiene.

Desde esa perspectiva, la presidenta ejecutiva plantea uno de los principales desafíos que deberá resolver el sector en los próximos años.
“El desafío no es elegir entre crecimiento y sostenibilidad. Es avanzar en ambos al mismo tiempo. Para eso necesitamos una regulación moderna, basada en evidencia, que entregue certezas y permita incorporar las nuevas tecnologías y soluciones que la propia industria ha desarrollado”, señala.
Ese planteamiento desemboca en una aspiración de mayor alcance: avanzar hacia una política de Estado para la actividad.
“Como Consejo del Salmón estamos convencidos de que Chile tiene la oportunidad de proyectar esta capacidad estratégica mediante una política de Estado para la salmonicultura. En 50 años, el país construyó desde el sur una industria de prestigio internacional que hoy es parte de la solución al desafío alimentario global”.