Instituciones

Plan Salmón 2050:

Trabajo conjunto de cara al futuro

Rodrigo Wainraihgt, alcalde de Puerto Montt e impulsor del Plan Salmón 2050, plantea los desafíos de la próxima etapa de la iniciativa, con foco en transformar los acuerdos alcanzados en resultados concretos y avanzar en materias regulatorias, laborales, territoriales y productivas para la salmonicultura chilena.
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Cuando desde la Municipalidad de Puerto Montt, en conjunto con el Gobierno Regional de Los Lagos, impulsamos el Plan Salmón 2050, lo hicimos con la convicción de que una industria de esta relevancia para el sur de Chile necesita una mirada de largo plazo y un espacio donde distintos actores puedan conversar sobre su futuro.

Emplazada en las tres regiones más australes, esta actividad económica es fundamental para el crecimiento de las ciudades, generando directamente más de 45.000 empleos. Y en forma indirecta beneficia a otras 41.000 personas en pequeñas y medianas empresas asociadas. En total, más de 86.000 trabajadores dependen de esta cadena productiva. Hablar del futuro de esta actividad supone abordar materias regulatorias, ambientales, laborales, territoriales, productivas y de formación de capital humano que no pueden resolverse de manera aislada.

Ese ha sido probablemente uno de los principales avances del Plan Salmón 2050: sentar en una misma mesa, a través de la cuádruple hélice, al sector público; el sector privado, representado por las asociaciones gremiales y proveedores; a la academia y centros de investigación; y a la sociedad civil, representada por los trabajadores salmoneros.

Durante este proceso hemos ido construyendo una agenda concreta. Abordamos materias vinculadas a la certeza jurídica y regulatoria; las condiciones laborales y la seguridad de los trabajadores; la formación y capacitación del capital humano; la relación de la actividad con los territorios; y la necesidad de contar con mejor información para la toma de decisiones.

En este camino incorporamos a alcaldes, gobernadores y parlamentarios de las distintas regiones salmonicultoras, porque creemos que esta discusión debe construirse desde el sur de Chile. El mejor ejemplo de ello son las sesiones que sostuvimos en Punta Arenas y Aysén durante 2025, y el último encuentro en Quellón, Chiloé.

El balance, por lo tanto, es positivo. Pero también nos obliga a dar un siguiente paso: transformar el diálogo y los acuerdos en resultados.

Una de nuestras prioridades para esta nueva etapa será avanzar hacia una mejor gobernanza de la información. Hoy exis- ten numerosos antecedentes sobre empleo, productividad, formación, seguridad laboral, proveedores, territorio y desempeño de la actividad, pero muchas veces están dispersos. Por ello, estamos impulsando la idea de avanzar hacia un Observatorio de Datos de la salmonicultura, que permita centralizar información relevante y entregar mejores herramientas para diseñar políticas públicas y tomar decisiones.

Queremos fortalecer las mesas de trabajo, particularmente aquellas vinculadas al mundo laboral, la capacitación y los desafíos regulatorios, incorporando a los organismos públicos que tienen competencias directas en estas materias.

Nuestra proyección hacia 2050 es ambiciosa: queremos que Chile mantenga su liderazgo salmonicultor mundial, construido sobre una industria cada vez más competitiva, sostenible, innovadora y vinculada con sus trabajadores y territorios.

Destacado como un ejemplo por el Presidente José Antonio Kast, el Plan Salmón 2050 puso en el debate nacional la necesidad de la industria de realizar cambios que permitieran destrabar las inversiones, recuperar el crecimiento y generar empleo de calidad.

Seguiremos trabajando en conjunto para impulsar medidas como las micro relocalizaciones que, lamentablemente, quedaron fuera de la Megarreforma por decisión del Tribunal Constitucional, pero que demuestran que las propuestas emanadas de nuestro Plan Salmón 2050 representan un camino para el desarrollo de la industria y, con ello, del empleo y la calidad de vida.