Entrevista

Südlich Capital busca nuevas oportunidades de inversión para impulsar el desarrollo del sur de Chile

Benjamín Ortúzar, fund manager del FIP FRAM II de Südlich Capital, aborda las oportunidades de inversión que ofrece el sur de Chile y el potencial de un ecosistema que comienza a proyectar su tecnología y conocimiento hacia otros mercados.

Benja.jpg

El desarrollo productivo del sur de Chile ha generado un ecosistema empresarial que, más allá de la producción de salmón, incorpora proveedores tecnológicos, servicios especializados, logística, conocimiento y soluciones que comienzan a proyectarse hacia otros mercados.

La búsqueda de Südlich Capital considera empresas pequeñas y medianas de sectores como turismo, acuicultura, agroindustria y otras actividades vinculadas a la economía regional. El punto, aclara, no está necesariamente en invertir directamente en productores de salmón, sino en todo el ecosistema que se ha desarrollado alrededor de las industrias que operan en el territorio.

“Nosotros somos una de las pocas administradoras de fondos de inversión privados que no está en Santiago. Tenemos profesionales de primer nivel, pero con un arraigo fuerte al sur. Entonces somos una puerta para ciertos inversionistas que no conocen las dinámicas del sur”, explica.

Para Ortúzar, esa mirada permite observar un cambio más amplio en la matriz productiva regional. El sur ya no es solamente campo, Estado y salmonicultura. En torno a esas actividades se han ido desarrollando nuevas empresas, profesionales y servicios, junto con una creciente actividad ligada al turismo, la tecnología, el conocimiento y la innovación.

“Hace 20 años, cuando yo salí del colegio acá, no era tan diversa la matriz de las cosas que se hacían. Yo creo que hoy día hay más oportunidades en todo sentido”, sostiene.

El conocimiento que nació con la salmonicultura

En este proceso, la salmonicultura ha tenido un papel relevante, pero no solamente por su producción. Una industria que se desarrolló en territorios remotos y bajo condiciones geográficas y climáticas exigentes tuvo que ir creando soluciones, adaptando tecnologías y formando profesionales especializados.

Ortúzar recuerda que, en los primeros años, buena parte de la tecnología utilizada en la industria provenía de otros países. Con el tiempo, ese conocimiento comenzó a adaptarse a las condiciones locales y a generar desarrollos propios.

“Hace 30 años en las distintas empresas había muchos noruegos que traían su tecnología. Después el chileno empezó a copiar ciertas tecnologías que venían de afuera, pero después se fue adaptando y fue generando su propio conocimiento”, explica.

Ese proceso es el que hoy, a juicio de Ortúzar, abre una oportunidad distinta. El sur no solo puede producir una proteína o desarrollar una actividad productiva, sino también generar tecnología y conocimiento que puedan ser utilizados en otros lugares.

“La piscicultura en sí trae una serie de redes que tienen que apoyar este crecimiento: desde la construcción, conocimiento, proveedores de insumos, profesionales y logística”, señala.

Capital.png

“Es una industria súper técnica, súper tecnológica. Hay muchas cosas que hacer todavía, pero los estándares para todos han mejorado. Y todo ese aprendizaje que se ha generado acá puede servir para otros mercados y otras industrias”, plantea Ortúzar.

De resolver problemas locales a exportar tecnología

El fenómeno ya está ocurriendo. Ortúzar menciona como ejemplo a Imatek, empresa en la que Südlich ingresó como socio estratégico y que desarrolla soluciones tecnológicas para operaciones remotas.

Durante este año, Imatek participó junto al Club de Innovación Acuícola y otras empresas en una gira a Brasil, orientada a conocer el mercado de la tilapia y explorar nuevas oportunidades para tecnologías desarrolladas en Chile.

“Ahí no se está vendiendo el salmón; lo que se está vendiendo es la tecnología que, a lo largo de los años, y gracias al conocimiento y desarrollo de nuestros profesionales, muchos de la zona, ahora puede ir a otros mercados”, explica.

La lógica es distinta a la de hace algunas décadas. Muchas empresas comienzan buscando resolver una necesidad concreta de la industria acuícola local. Sin embargo, una vez que desarrollan y validan una solución, aparece la posibilidad de llevarla a otras proteínas, industrias o países.

“Muchas quieren entrar a un centro de cultivo, a una planta de proceso, ser proveedor del productor. Muchas veces esa es la primera etapa. Valido acá mi tecnología, mi producto o mi servicio, pero después tengo que preguntarme dónde más puede servir”, sostiene.

QRentrevistaSudlich.png

Para Ortúzar, este proceso también abre nuevas posibilidades para el desarrollo del territorio. La aparición de nuevas industrias y empresas puede contribuir a generar oportunidades para quienes quieren permanecer en el sur y desarrollar allí sus carreras y proyectos.

“Ya no está solamente el campo, el Estado y el salmón. Ahora hay una serie de actividades que están alrededor de ello. Yo creo que hoy día hay más oportunidades en todo sentido”, afirma.

“El aprendizaje que se ha ido generando acá es un valor. Antes nosotros recibíamos tecnología de afuera, pero hoy hay empresas en distintas áreas que compiten con extranjeros y que están exportando sus servicios a otros mercados. Eso hace 30 años hubiese sido muy difícil de imaginar”, sostiene Ortúzar.

Para conocer la conversación completa con Benjamín Ortúzar y profundizar en la mirada de Südlich Capital sobre las oportunidades de inversión, innovación y desarrollo del sur de Chile, revisa la entrevista completa en el portal de Mundo Acuícola a través del código QR.