Piedra Blanca suma energía para transformar su vida cotidiana

En Piedra Blanca y Michailelo, 36 familias de sectores rurales de Quellón accedieron a suministro eléctrico continuo mediante sistemas fotovoltaicos individuales. Para sus habitantes, la llegada de esta nueva fuente de energía significa cambios concretos en la vida cotidiana y nuevas posibilidades para seguir desarrollando su territorio.

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A las ocho de la tarde se encendía la luz. Tres horas después, había que apagarla. Ese era, hasta hace poco, el horario que tenían las familias de Piedra Blanca para utilizar electricidad en sus viviendas. Durante el día no había energía disponible y, por las noches, había que priorizar qué hacer con ella: cargar los teléfonos, realizar las tareas que requerían suministro eléctrico o mantener funcionando los equipos necesarios para la vida cotidiana.

“Esas eran como las horas que podíamos tener luz”, recuerda Yenny Haro, presidenta de la Comunidad Indígena de Piedra Blanca. Hoy, esa rutina comienza a quedar atrás.

El martes 11 de agosto se inauguró el proyecto de habilitación de suministro eléctrico mediante sistemas fotovoltaicos individuales para los sectores de Piedra Blanca y Michailelo, en la comuna de Quellón. La iniciativa permitió entregar suministro eléctrico continuo a 36 familias -18 de cada localidad-, mediante sistemas instalados en cada vivienda y diseñados para cubrir un consumo mínimo de 86 kWh mensuales por hogar.

Para quienes viven en estos sectores apartados, el cambio se expresa en cosas sencillas de la vida cotidiana, como poder conservar alimentos y organizar las compras con mayor tranquilidad.

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“Nos cambió la vida bastante”, cuenta Haro. Antes, explica, las familias debían viajar día por medio en la lancha de recorrido para comprar alimentos que no podían conservar por mucho tiempo. Con electricidad continua, esa rutina cambió.

“Podemos tener la congeladora. Entonces compramos nuestras cosas, las dejamos guardadas y ya tenemos comida para la semana”, relata.

Es un ejemplo sencillo de lo que significa contar con electricidad permanente en un territorio aislado. No se trata solamente de disponer de energía, sino de tener más alternativas para organizar el día a día y reducir algunas de las dificultades que durante años fueron parte de la vida de estas familias.

Una espera que finalmente llegó a destino

El proyecto no fue inmediato. Detrás de los paneles instalados en las viviendas existe una historia de reuniones, gestiones y dificultades.

Desde la comunidad, el valor de la obra también se mide en los costos que significaba mantener equipos funcionando antes de la llegada de los sistemas fotovoltaicos.

Alex Mansilla, werkén de la Comunidad Indígena de Piedra Blanca, explica que algunas familias destinaban entre $120 mil y $150 mil mensuales solamente a combustible. Refrigeradores y equipos de congelación requerían varias horas de funcionamiento, lo que aumentaba el consumo.

La nueva infraestructura fue desarrollada al alero de la Mesa de Convergencia por el Desarrollo de Zonas Rezagadas de Los Lagos, instancia liderada por el Gobierno Regional y articulada por Fundación Huella Local. El proyecto contó con recursos del Programa Mejoramiento de Barrios de la Subdere, por una inversión total de $543.669.946.

La Mesa busca articular las capacidades de distintos actores para abordar brechas de infraestructura y servicios básicos en localidades rurales y aisladas. En ella participan el Gobierno Regional y el Consejo Regional de Los Lagos, junto a los municipios de Quemchi, Puqueldón, Quinchao, Queilen, Quellón y Calbuco.

A esta alianza se han sumado también empresas como Transportes Puelche, AquaChile, Marine Farm, Salmones Aysén, Mowi, Salmones Austral, Blumar, Dimarine y Colbún, además de Salmón Chile. El modelo busca que el sector privado contribuya en la etapa de diseño y preparación de proyectos, permitiendo generar posteriormente las condiciones para movilizar inversión pública.

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Más que paneles

Piedra Blanca y Michailelo son parte de una cartera mayor. Desde su conformación, a fines de 2022, la Mesa de Convergencia ha impulsado 21 proyectos en distintas comunas de la Región de Los Lagos, principalmente relacionados con infraestructura, acceso al agua y suministro eléctrico.

La cartera proyecta movilizar más de $14 mil millones en inversión pública, de los cuales $7,9 mil millones ya han sido alcanzados. En este proceso, Fundación Huella Local cumple un rol de articulación y apoyo técnico a los municipios en el diseño y elaboración de proyectos, por lo que se encuentra en constante búsqueda de nuevas empresas que quieran ser parte de este tipo de alianza.

Pero en Piedra Blanca, las cifras vuelven rápidamente a las personas.

Mansilla habla de un territorio donde sus habitantes han decidido permanecer. Por eso, para él, cada proyecto que llega también representa una posibilidad de seguir desarrollando una localidad que sus vecinos conocen y valoran.

“Creo que estos cortes de cinta son importantes para seguir fomentando, seguir trabajando con nuestra comunidad y seguir levantando este territorio, seguir luchando por acá”, plantea.

No habla solamente de electricidad. Habla de futuro.

“Los que nos quedamos acá, los que somos de acá, nos gusta vivir acá, nos encanta”, agrega.

La electricidad que antes tenía horario ahora acompaña durante todo el día a estas familias. Y detrás de cada panel hay algo más difícil de medir: la posibilidad de hacer más sencilla la vida cotidiana, reducir una dependencia que por años fue parte de la rutina y seguir construyendo futuro en un lugar que sus habitantes, pese a las dificultades, han decidido llamar hogar.