Piscicultura Río Pescado: Historia de una apuesta pionera
Parte 1Inaugurada en 1975 en la provincia de Llanquihue, la piscicultura Río Pescado fue la primera iniciativa privada de cultivo de salmónidos en Chile y un espacio donde, con recursos limitados, se pusieron a prueba decisiones técnicas y estratégicas que terminaron por sentar las bases de la salmonicultura nacional.

La piscicultura Río Pescado, también conocida como Lago Llanquihue, ocupa un lugar central en los orígenes de la salmonicultura chilena, no solo por ser la primera instalación privada dedicada a la crianza de salmónidos, sino por que en torno a ella se articularon decisiones técnicas, financieras e institucionales que permitieron dar forma a una actividad que hasta mediados de los años setenta no existía como industria en el país.
El proyecto tomó forma en la provincia de Llanquihue a partir de la iniciativa de Alfredo Valenzuela Leal, entonces funcionario del Servicio Agrícola y Ganadero y Alfonso Muena Rodríguez, entonces funcionario del Servicio de Cooperación Técnica (Sercotec) de Osorno, quienes impulsaron la creación de la Sociedad Piscicultura Lago Llanquihue Ltda.
La empresa se constituyó el 30 de junio de 1974, mientras que la piscicultura fue inaugurada formalmente el 14 de agosto de 1975. La ceremonia contó con la presencia del ministro de Agricultura, el director ejecutivo del IFOP, el intendente regional de la época y el director de Corfo, además de diversas autoridades y representantes del sector.

“La piscicultura fue diseñada y construida a partir de mi experiencia profesional previa en las pisciculturas de Río Blanco (Provincia de Aconcagua), Polcura (Región de Ñuble), Lautaro (Región de La Araucanía) y Pullinque (Región de Los Ríos), así como de una beca de perfeccionamiento de nueve meses en Tokio, Japón, a través de JICA, durante 1972. De hecho, mi tesis de titulación en la Universidad Católica de Valparaíso fue el proyecto Piscicultura Lago Llanquihue Ltda.”, relata Valenzuela Leal.
La piscicultura operó durante 20 años consecutivos, entre 1975 y 1995, período en el que posteriormente fue transferida a una empresa noruega. Durante ese tiempo mantuvo sus instalaciones originales sin modificaciones relevantes, salvo la incorporación, en una segunda etapa, de una planta de alimento pelletizado.
Primeros pasos
La conformación de la sociedad respondió a una lógica regional. Junto a Valenzuela y Muena participaron agricultores y empresarios de la zona, entre ellos Heriberto Schilling, Juan Stolzenbach, Freddy Raddatz, Helmin Held, Eugenio Werner, Rusy Klein, Mario Herntz, Federico Oelkers y Gastón Domínguez, quienes aportaron capital, conocimiento del territorio y respaldo a una actividad que, en ese momento, implicaba asumir riesgos significativos. La piscicultura se emplazó en la desembocadura del Río Pescado, en la actual comuna de Puerto Varas, aprovechando el caudal permanente del río y su cercanía con el Lago Llanquihue.
“Especialmente Don Juan Stolzenbach, entonces presidente de Agrollanquihue A.G., fue un actor clave para obtener el respaldo financiero necesario para la puesta en marcha de la iniciativa industrial. Desde su experiencia en el mundo ganadero, él y otros socios del gremio tuvieron la visión de apoyar un proyecto bioeconómico distinto para la región.”, recuerda Valenzuela Leal.
La instalación de la piscicultura se realizó en un contexto de recursos limitados. El proyecto contó con un crédito inicial de US$232.000 provenientes de fondos estatales, canalizados a través de Corfo, destinados a la construcción de la infraestructura en Río Pescado y a instalaciones complementarias en Puerto Rosales, a orillas del Lago Llanquihue.

“Hasta comienzos de los años setenta, el cultivo de peces en Chile estaba asociado principalmente a programas estatales de repoblamiento y apoyo a la pesca deportiva. A partir de 1974 se abre una etapa distinta, con la creación de una empresa privada pensada desde el inicio como un proyecto productivo y exportador”, explica Alfonso Muena.
La inundación
Desde los primeros años, el funcionamiento de la piscicultura quedó condicionado por el manejo del agua. La observación del comportamiento del río, su respuesta frente a lluvias intensas, desbordes y variaciones estacionales se transformó en parte de la rutina diaria. Con el paso del tiempo, la infraestructura enfrentó eventos naturales de gran magnitud, como temporales, aluviones, terremotos y otros.
De hecho, en 1977, cuando la piscicultura llevaba apenas dos años en operación, un temporal provocó la crecida del río Pescado que puso en jaque la continuidad del proyecto y marcó uno de sus primeros grandes reveses productivos.
Alfredo Valenzuela recuerda que “ese año hubo un enorme temporal. El río creció tanto que se suspendió el tránsito, el agua pasaba por sobre el puente y golpeaba la estructura. A nosotros la bocatoma nos quedó colgando. Teníamos una captación que llevaba el agua por un canal de unos 200 metros para alimentar toda la piscicultura y, de un momento a otro, el cauce quedó varios metros más abajo. Perdimos prácticamente toda la primera producción. Parte se recuperó porque trabajamos toda la noche, con apoyo del regimiento, y al día siguiente conseguimos una máquina de Vialidad. Cuando volvimos a mirar el río, toda vía había peces que no se escapaban, como si ya estuvieran domesticados”.
A través de un experto hidráulico de la empresa Endesa se conoció que el caudal récord del río había alcanzado los 90 metros cúbicos por segundo. Con el tiempo, el equipo aprendió a manejar de manera segura el lecho del río antes de cada temporada de invierno.