Piscicultura Río Pescado
Parte 2Las primeras dietas

Las dietas pelletizadas ya se habían utilizado previamente en distintas pisciculturas del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), a través de una planta de pellets instalada en la piscicultura de Río Blanco, en el marco de un proyecto liderado por el ingeniero pesquero Francisco Ovalle Undurraga. Esta iniciativa formaba parte del programa de introducción de salmones del Pacífico y contó con el apoyo de la Universidad de Washington (Estados Unidos).
En la Piscicultura Río Pescado, el desarrollo del alimento para peces fue un desafío clave. Inicialmente se elaboraron dietas húmedas a partir de restos de matadero y harinas, que luego se molían y secaban al sol, proceso que posteriormente se perfeccionó mediante un secador artesanal de aire forzado que permitió aumentar la producción y mejorar su conservación. Paralelamente se trabajó en el ajuste del balance nutricional de las dietas, especialmente en vitaminas y minerales, lo que llevó a colaborar con la empresa Pfizer para desarrollar una mezcla vitamínicaespecífica para peces, que se denominó Pfizer Pre-Mix Peces y que se vendió a las plantas de alimentos que se instalaron posteriormente.
“En Lago Llanquihue Ltda. contratamos a un experto nutricionista de la planta CALO, en Osorno, para elaborar alimento mediante maquila en esa instalación. Posteriormente, la producción se realizó también bajo el mismo sistema en una planta pelletera para vacunos ubicada en la localidad de Purranque”, recuerda Alfredo Valenzuela.

Posteriormente, Alfonso Muena viajó a Argentina para adquirir una planta pelletera, que inicialmente fue instalada en la piscicultura de Río Pescado y más tarde trasladada a Ancud, en Chiloé, junto a un frigorífico industrial destinado al proce samiento de salmones. Años después, en esas instalaciones se procesaría producción para Salmosur S.A. y se realizarían maquilas para empresas como Trusal, Mares Australes y Nichiro (Fundación Chile). En los primeros años, la alimentación de los peces se basaba en una dieta húmeda elaborada con hígado de vacuno, harinas integrales de trigo, un paquete vitamínico y la incorporación de cantaxantina del laboratorio Roche.
La piscicultura fue una de las pioneras en el transporte de peces vivos desde río a lago, en la operación de salmonídeos en balsas jaula y en la crianza de smolts de salmón del Pacífico. Estas experiencias permitieron avanzar hacia el cultivo marino y establecer vínculos con empresas internacionales. Uno de los hitos más relevantes de esta etapa fue la colaboración con la empresa japonesa Nichiro, que, a través de su filial en Chile, engordó por primera vez salmón coho en el país utilizando ovas traídas desde el hemisferio norte e incubadas en la piscicultura de Río Pescado. Esos smolts fueron trasladados al mar en octubre de 1979, desde las balsas jaulas de Puerto Rosales, convirtiéndose en los primeros salmones cultivados en jaulas en aguas chilenas de forma comercial.

Alfredo Valenzuela relata que en años anteriores se habían trasladado de forma experimental smolts de salmón coho desde las instalaciones del SAG en el sector La Poza, en el lago Llanquihue, hacia el centro de cultivo de ostras ubicado en Hueihue, en la comuna de Ancud, Chiloé. Esa primera experiencia fue asistida personalmente desde la piscicultura de Pullinque, en Valdivia, mediante el suministro de pellets y la realización de muestreos mensuales durante el período 1973-1974. En 1978, la compañía concretó la primera exportación de salmón desde Chile, en ese caso trucha congelada con destino al mercado de París, Francia. El cargamento, de 20 ton, fue procesado en la pesquera Eicomar, ubicada en el sector de Chinquihue, en Puerto Montt, conectando por primera vez la producción acuícola nacional con mercados internacionales de alto valor y validando la viabilidad comercial del modelo.
Proyectar la industria
Tras estos primeros resultados, el desafío fue proyectar territorialmente el crecimiento de la actividad. En 1979, el Instituto de Investigaciones Tecnológicas de Corfo (INTEC) desarrolló un estudio bajo el título “Perspectivas de desarrollo de cultivo intensivo e industrialización de especies dulceacuícolas en Chile”. El trabajo, que se publicaría al año siguiente, reunió a un equipo de ingenieros del INTEC encabezado por Guillermo Quiroz Latorre, con la participación de Alfredo Valenzuela Leal y Alfonso Muena.
El estudio sistematizó por primera vez una serie de parámetros técnicos, ambientales y económicos para orientar el cultivo de salmónidos en el sur de Chile. En el documento se plantearon distintos escenarios de crecimiento productivo para la época, estimándose capacidades iniciales del orden de 500 a 1.000 toneladas anuales. Años más tarde, ese umbral comenzó a materializarse en la industria: la primera producción cercana a las 1.000 toneladas anuales fue alcanzada por la empresa Salmones Antártica de Fundación Chile en 1987, antecedente que posteriormente sirvió de base para la licitación que dio origena la participación de la empresa japonesa Nissui Corporation en el país.
Hoy, la piscicultura Río Pescado se encuentra inactiva, según comentó su actual propietaria, la empresa Cermaq. Aun así, el recinto permanece como parte del patrimonio histórico de la salmonicultura chilena. Su trayectoria quedó registrada en el libro Se hace salmón al andar: Memorias de un salmonero (2024), de Alfonso Muena Rodríguez, publicado con el apoyo de Mowi Chile.
“Este libro nace del deseo de rescatar y compartir la historia de cómo comenzó a caminar en Chile la industria salmonera. Es un esfuerzo colectivo que reúne recuerdos, personajes, lugares y experiencias que fueron claves en sus primeros años. La idea fue construir un relato sencillo y cercano que permita entender dónde se inició realmente esta actividad y las dificultades que hubo que enfrentar en sus comienzos”, señaló Alfonso Muena.
La trayectoria de esta instalación permanece asociada a los orígenes de una actividad que transformó la economía del sur del país, construida a partir de decisiones prácticas, recursos limitados y una relación constante con el territorio. Un proceso en el que Alfredo Valenzuela Leal y Alfonso Muena tuvieron un rol protagónico, articulando actores locales, apoyos institucionales y vínculos internacionales en una etapa en que casi todo estaba aún por hacerse.
@@firma Manuela Barrueto B.