Loreto Seguel: “La normativa no ha acompañado el desarrollo tecnológico”
Seguel planteó que la industria enfrenta “callejones sin salida” por normativas definidas “en crisis” y llamó a una agenda de cambios de alto impacto y rápida implementación, con foco en Ley Lafkenche y flexibilidades cartográficas dentro de concesiones.
En conversación con Mundo Acuícola, la presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, Loreto Seguel, abordó los principales nudos regulatorios que enfrenta la salmonicultura en el marco del inicio de un nuevo ciclo político.
En esa línea, la representante gremial sostuvo que el sector está priorizando medidas de alto impacto y rápida implementación, sin perder de vista discusiones de más largo aliento. “Estamos convencidos, desde la salmonicultura, que necesitamos una Ley de Acuicultura que sea innovadora, moderna, flexible, que se adecue a las realidades de la industria hoy día. Pero también es cierto que eso es un trabajo de más largo aliento”.
“En una primera etapa estamos planteando avanzar en micro relocalizaciones y ajustes cartográficos, lo que implica permitir que, dentro de concesiones existentes, pueda modificarse la orientación o posición de centros y jaulas, algo que hoy la normativa no permite, aun cuando se mantengan las mismas condiciones productivas”.
Seguel enfatizó que las micro relocalizaciones no implican expansión territorial ni aumento de biomasa, sino una flexibilización acotada para optimizar el uso de concesiones ya otorgadas.

“Si hoy una concesión está dispuesta en una orientación norte-sur y se requiere ajustarla a una orientación oriente-poniente, hoy eso no es posible. Las estructuras quedan, en la práctica, congeladas en su posición original. Partir por permitir cambios de orientación y de sentido es clave, porque moverse 50 o 100 metros dentro de una concesión puede significar mayor profundidad, mejores corrientes y una menor probabilidad de enfermedades”.
“Esta industria se ha regulado históricamente en contextos de crisis. Antes del virus ISA operaba bajo esquemas de autorregulación; luego vinieron eventos críticos, como escapes y mortalidades masivas, y cada uno de esos episodios dio origen a nuevas normas. Regular en crisis es, en general, la peor forma de regular. Hoy tenemos una superposición de servicios, ministerios, normativas y exigencias que, en la práctica, conducen a callejones sin salida operativos, y frente a eso debemos avanzar”.