Dra. Sandra Bravo: La evolución de la Salmonicultura en Chile

La salmonicultura comienza en Chile con la crianza de trucha arcoíris en la piscicultura Río Pescado el 14 de agosto de 1975. Gracias a mi formación profesional como Ingeniero Pesquero, fui contratada por Mares Australes en noviembre de 1982, como especialista en enfermedades de peces, liderando posteriormente el departamento técnico, conformado por jóvenes profesionales que debimos abordar los desafíos de los primeros años.
Los inicios fueron claves para el desarrollo de esta industria y no estuvieron exentos de problemas, principalmente aquellos asociados al desconocimiento de la fisiología del salmón coho y su adaptación al mar; a problemas patológicos como la Piscirickettsiosis y el piojo de mar, para los cuales aún no hay solución; problemas nutricionales relacionados principalmente con las premezclas vitamínicas y calidad de las materias primas, entre otros. Los desafíos fueron muchos, no había a quién copiarle y el desarrollo tecnológico de la época era incipiente.
Sin computadores, sin internet y mala conectividad, se logró levantar esta industria gracias a quienes creyeron en este proyecto, y a los profesionales y operarios que con sus conocimientos, ingenio y energía llevaron a que Chile se convirtiera en 1992, en el segundo productor de salmón después de Noruega, con 58.000 toneladas cosechadas, lo que marcó un hito relevante. Desde sus inicios la industria acató responsablemente, las regulaciones impuestas por los países importadores y en 1984 se implementó en Chile el primer reglamento de enfermedades de peces (Decreto Nº291; 23 noviembre 1984), basado en las regulaciones establecidas por los Estados Unidos.

Comparativamente, esta es una industria tremendamente joven a nivel global. Noruega tuvo sus inicios a fines de los años 1960’s y Chile a fines de los años 1970’s, ambos países con características geográficas y climáticas similares, aguas frías y sin contaminación, pero con desafíos distintos. Noruega comenzó la industria con el salmón del Atlántico, especie que se distribuye naturalmente en el hemisferio norte, y Chile con ovas embrionadas de salmón coho importadas desde USA y luego desde Canadá, con una gran dependencia de ovas desde el extranjero hasta 1999, aun cuando las primeras generaciones de ovas nacionales fueron producidas a partir de 1984. A partir de 1983 se dio inicio al cultivo del salmón del Atlántico en Chile con la importación de ovas embrionadas desde Noruega. Actualmente esta especie constituye el 71,1% de la producción nacional, seguido de 24,5% de salmón coho y 4,4% de trucha arcoíris.
A través de estos cortos 50 años, esta industria ha evolucionado dramáticamente. En los primeros años, las empresas debieron ser autosuficientes. No había empresas proveedoras y tampoco de servicios que pudieran dar apoyo a los requerimientos productivos. La formulación y fabricación de alimento era realizado por la propia empresa. Las primeras jaulas, construidas de madera (7x7m) y sin pasillos, eran fabricadas por operarios en el mismo centro de cultivo; así como las primeras redes-peceras que fueron confeccionadas con redes con nudos utilizadas por las empresas pesqueras. En la medida que fueron apareciendo los problemas, se fueron generando las soluciones. Así, se introdujeron las redes sin nudos para la confección de redes-peceras, para evitar que los peces se dañaran; se impregnaron las redes con pintura antifouling; se incorporaron las redes-pajareras para evitar la predación de los smolts; se incorporaron las redes anti-lobos y una serie de mejoras que posteriormente llevó a que la industria externalizara la mayoría de sus operaciones a través del tiempo, creándose empresas que hoy son parte del encadenamiento productivo de la industria del salmón.
Con la llegada de la tecnología y con los conocimientos adquiridos en los primeros años, se pasó de las 156 toneladas de salmón coho, cosechadas en 1982, a 1.146.000 toneladas en 2025 e ingresos por exportación de US$6.552 millones, lo que demuestra que esta industria ha madurado y se ha consolidado, convirtiéndose en la segunda actividad económica para Chile, generando beneficios económicos y sociales para los habitantes de la zona sur austral, en donde esta actividad se desarrolla.
Sin embargo, la industria presenta una serie de desafíos aun por resolver, no solo en Chile también a nivel global, los que están relacionados con aspectos sanitarios y ambientales. El consumidor está cada vez más informado y exige que los peces sean criados de forma humana, con foco en su bienestar, con el mínimo impacto ambiental y sin uso de químicos, lo que está llevando a mejorar las prácticas de cultivo y a optimizar los sistemas de producción.